Abejas del Bio Bio
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HIBRIDAJE
el hibridaje de las abejas para potenciar el vigor híbrido

Para quienes nos dedicamos a la reproducción animal a través de genética controlada, sabemos el impacto positivo que ha tenido el hibridaje. De hecho es la base que actualmente sustenta la producción de huevos y pollos terminales en la avicultura. En la producción de leche y carnes en la ganadería y así se pueden dar muchos otros ejemplos.

Pero, antes de entrar de lleno a explicar este concepto y cómo se puede utilizar en al apicultura, resulta necesario entender algunos concepto claves que se utilizan en estas materias.

Razas: Dentro de la especie, es la raza el primer escalón que encontramos al tratar de poblaciones de animales domésticos. Está constituida por individuos que tienen una cierta morfología en común, debidamente definida, y que quizá algunos caracteres propios de productividad, comportamientos, etc; todo ello respaldado por los genes responsables de dichas características. Algunos de esos genes pueden ser conocidos, pero la mayoría no lo son. Los animales que constituyen la raza suelen tener un origen común, más o menos documentado desde su creación. Ejemplo: Apis Flores; Apis Andreniformes; Apis Cerana; Apis Melliferas.

Variedades: Dentro de las razas puede considerarse una calificación inferior, al tener en cuenta lo que suelen denominarse variedades de algunas de aquéllas. En la mayoría de los casos, se trata de variantes en el color dentro de una misma y definida morfología. Ejemplo: para el caso de la Apis Mellífera, las principales son : Apis mellífera scutellata (Africana); Apis mellífera lingustica (Italiana); Apis mellífera carnica (Carniola); Apis mellifera mellifera (Abejasnegra o ibérica); Apis mellífera caucásica (Abeja gris).

Estirpes: En un nivel inferior, bajando en el número de ejemplares que la constituyen, se encuentra la denominada estirpe dentro de la raza o de la variedad. La estirpe es una población cerrada de animales de una raza determinada, que ha sido creada por algún apicultor o empresa, a base de reproducirla siempre con individuos pertenecientes a ella misma, sin introducir material extraño.

Por ser cerrada y sometida a una presión y tipos de selección determinados, irá presentando ciertas particularidades, tanto en caracteres morfológicos como en los productivos. Por esa causa, pronto de distinguirá de otras estirpes de la misma raza, que hayan sido segregadas de poblaciones mas o menos amplias, en localidades o épocas distintas. Y es evidente también que si un apicultor recibe suficiente número de abejas de una estirpe afamada, y desde entonces cierra su población mejorándola a su manera, con el tiempo constituirá una estirpe distinta.

Por la misma razón de no reproducirse con abejas ajenas a ella, irá aumentando su nivel de consanguinidad progresivamente; en mayor o menor grado en función del tamaño de la población y, muy especialmente, del número de reproductores empleados en cada generación. Por ejemplo, en la línea Cárnica, se cuenta con la estirpes austriacas, alemanas y locales.

Líneas: El siguiente escalón al que se puede llegar es el de la línea; habiendo aquí, como siempre, mucha confusión y flexibilidad al considerar o tratar de definirla. En general, se reserva este concepto de población cerrada a aquella que proviene de unos apareamientos muy concretos dentro de un tronco familiar más o menos amplio.

Es evidente que si en una estirpe se redujera drásticamente el tamaño de su población, se podría ya considerarla como línea, sin embargo, este concepto se reserva para cuando exista una intencionalidad en la reproducción; es decir, cuando ella se segregue de la estirpe por algún motivo particular bien definido, que no ha de ser necesariamente el familiar per se, sino simplemente el buscar cierta morfología o aptitud. Un claro ejemplo de línea es reproducir abejas con capacidad de autolimpieza, o bien abejas mansas o altamente productivas en la estirpe austriaca.

Líneas de alta consanguinidad: Caso extremo de la línea es el que se obtiene reproduciendo intencionalmente, en cada generación, animales muy emparentados entre sí; incluso llegando al apareamiento de hermano con hermana.

Estas líneas son muy difíciles de conseguir y de mantener, debido al elevadísimo nivel de consanguinidad al que se llega en ellas, con sus consiguientes taras en falta de vigor, descenso de la aptitud reproductiva, mortalidad, etc. El número de animales que las representan es reducidísimo, al menos en su formación; aunque luego, si se logra su estabilidad, pueden estar constituidas por números superiores, relajando algo el apareamiento anterior tan drástico. Ejemplo, el apareamiento de las abejas rusas en Estados Unidos.

Aclararemos la interpretación del término “híbrido”, utilizados en estos programas de mejoramiento. En un principio, cuando se inició el método de cruzamientos de líneas consanguíneas, se vino utilizando la palabra “híbrido” para designar el producto comercial. Cuando aparece el nuevo método de mejora, el del “cruce de estirpes” y se simultanea en la oferta comercial con el híbrido, se suelen utilizar y distinguir las dos expresiones, al menos en el plano técnico-científico, aunque quizás no en el comercial. Una vez desaparecido del mercado el “híbrido de líneas consanguíneas”, se ha relajado ya la precisión en las expresiones, y con mucha frecuencia utilizamos por comodidad, incluso los genetistas, la expresión “híbrido” para todos los animales comerciales actuales, a sabiendas de que son siempre “cruce de variedades y estirpes”. Ni que decir tiene que este concepto de híbrido e hibridación no se corresponde con el verdadero significado de la palabra, desde tiempos antiguos, en relación con el cruce, viable pero no fértil, de animales de dos especies distintas, como es el caso del asno y la yegua para producir un mulo.

Hecha esta aclaración, cuando nos refiramos a híbridos en las abejas, estaremos señalando, por ejemplo, a cruces entre abejas italianas de distintas localidades; cruces de abejas italianas con abejas cárnicas; cruces de abejas cárnicas chilenas con abejas austriacas; cruce de abejas italianas chilenas con abejas austriacas, etc,

A nivel general, la principal razón por la cual se busca el hibridaje es por el denominado “vigor híbrido”. El vigor híbrido es el aumento de fortaleza que adquieren los descendientes del primer nivel o F1, producto del cruzamiento de un macho y una hembra de variedades o estirpes distintas. Se ha estimado que este vigor híbrido puede alcanzar valores cercanos al 30 % de las cualidades de sus progenitores. Este vigor en la caso de las abejas, se puede reflejar en aumento en la capacidad de postura de la reina y por ende, aumento de producción de miel; aumento de la fortaleza frente a enfermedades, mayor capacidad de invernación; mayor tolerancia al stress provocado por cambios climáticos agudos; y sobretodo, reducción del grado de consanguinidad entre ellas.

Para grandes productores de miel, se recomienda el hibridaje entre variedades, vale decir, producir individuos provenientes de italianas y cárnicas. Sin embargo, este material genético debe ser considerado como individuos terminales, no destinándolos a reproducciones futuras entre ellos.

Para el caso de productores de reinas especializados (Italianas o Cárnicas) es recomendable utilizar hibridaje entre estirpes, para asegurar un material genético estandarizado que asegure las características de la variedad. Este material debe estar debidamente controlado a fin de mantener su pureza y permita lograr optimizadamente reinas hijas puras o reinas hijas comerciales (híbrida entre variedades), para los productores de miel.

Sin lugar a dudas, en una fecundación natural, la probabilidad de generar individuos híbridos es alta. Un productor de reinas que opere bajo esas condiciones, jamás podrá asegurar a sus clientes, que sus productos son 100 % puros. En Chile, la experiencia así lo demuestra. La única forma de asegurar reinas 100 % puras es a través de la inseminación instrumental. Es innegable que aislando y saturando de zánganos específicos una determinada área geográfica, se pueden alcanzar altos grados de pureza, pero nunca para asegurar el 100%. Más aun, se agrega, que no se tiene control sobre que zángano apareó a la reina, generando además un problema probable de consanguinidad.

Para el caso de las reinas y obreras, el hibridaje se puede generar bajo dos mecanismos. En el caso de los zánganos, sabemos que ellos serán siempre puros y que reproducen las características genéticas de la reina. El primero, que la reina tenga un genotipo hibrido, vale decir, que aporte el 50 % de una variedad y el 50 % restante de otra. Al aparearse con zánganos 100% puros de una determinada variedad, generará hijas puras (reinas y obreras), pero también hijas híbridas. El segundo, siendo una reina 100 % pura, se aparea con zánganos de distintas variedades, también generará hijas puras e hijas híbridas en la medida que utilice el semen de los zánganos padres, almacenado por separado en la espermioteca.

Es difícil no detenerse a pensar lo dificultoso que resultaría controlar la genética de los apiarios, cuando se tienen quizás 1.000, 5.000 ó 10.000 colmenas en lugares tan distantes entre ellos. ¿Qué debo hacer para que la variable genética juegue a mi favor y no en contra como hasta ahora?.

Es inquietante pensar que en Chile, esa pregunta se la han formulado los más visionarios, que son unos pocos por lo demás. La mayoría de los apicultores chilenos, aun siguen reproduciendo sus abejas en forma antigua, es decir, van dividiendo sus abejas cada temporada primaveral y dejan que las propias abejas generen sus reinas. También, son precisamente estos apicultores, que cada temporada se quejan que sus cosechas fueron pésimas y que la muerte de sus abejas sobrepasa el 50 %. Entonces qué hacen, aumentan su rango de tolerancia. Tengo 100, inverno con 150 para quedar con 100 al inicio de la primavera y nunca crecen. Es innegable que este porcentaje de muerte de las abejas no sólo se justifica por el lado genético, es una variable más que debe ser considerada al momento de evaluar. La pregunta del millón ¿Quién la considera?.

Para tranquilidad de los más visionarios y para los que se quieran sumar al nuevo manejo de la apicultura en Chile, existen técnicas de “Mejora Genética”. Básicamente la mejora genética consiste en todo aquel conjunto de operaciones a realizar para conseguir que se incremente el valor del carácter o caracteres productivos de interés, al pasar de una generación a la siguiente.

Un programa de mejora genética bien definido, consta de dos operaciones básicas:

  • La Selección, por la cual se eligen los reproductores que hayan de dar lugar a la siguiente generación.
  • El Apareamiento de dichos reproductores elegidos, para así producir esa generación posterior.

Es evidente que la mayor responsabilidad de la mejora recae en la selección, pero no hay que olvidar que la forma en la que luego se aparean los individuos elegidos puede modificar la constitución genética de la población en la generación posterior, y de ahí la efectividad de la mejora en cuanto a los objetivos perseguidos. En este sentido, la inseminación instrumental de abejas reinas, jugará un rol clave.